miércoles, 18 de agosto de 2010

Reflexión – Urbanización el Tejar ¡y ahora que!

Algún día tenía que pasar. Ya lo anunciaban los viejos cuando comenzaron a construirse las casas: “por ahí ha pasado toda la vida el mundo un arroyo que traía las arriadas desde la Torre”. Se llegó a considerar su advertencia como una ofensa o cortapisa al desarrollo del pueblo. Se laceraron políticamente a los concejales de Izquierda Unida cuando votaron en contra del proyecto de urbanización, valorando el riego de las posibles arriadas, aunque los informes técnicos minimizaban dicha posibilidad.

Han pasado casi dos décadas y ha llegado el día que advertían los viejos. La catástrofe se ha hecho realidad y hemos tenido la suerte de que, al menos en este lugar no se han producido pérdidas humanas, aunque el daño material es grandísimo. Es incalculable el miedo y sufrimiento padecidos por estos vecinos en la larga noche de San Roque.


Visitando el lugar por la mañana, y apenado por la dantesca visión de la ruina producida, una duda asaltaba mi ánimo: ¿y después de esto que?. En varios días se limpiaran las casas; se arreglarán daños mayores; se repararán los coches….., incluso veremos florecer nuevamente los jardines que adornan la plaza de la urbanización, pero el tiempo no borrará nunca del subconsciente de los vecinos el miedo que pasaron en la tarde noche del 16 de agosto del 2010. Miedo que reproducirán cada vez que llueva con cierta intensidad.



Pero lo peor es que el vaticinio de los viejos sigue y seguirá vigente mientras no se encuentre medios para evitar que el agua tome su cauce natural. Ante un problema de estas características la solución no es fácil, y no se trata ya de falta de voluntad política ni de recursos económicos, sino de soluciones técnicas que se escapan a nuestro discernimiento. Habrá que recurrir nuevamente a los técnicos para determinar que medidas se toman, pero como ha quedado demostrado, éstos también fallan.



Antonio Maestre Ballesteros