sábado, 25 de agosto de 2012

El Tribunal Supremo se pronuncia sobre la segregación entre sexos: Los colegios del Opus Dei no pueden separar a niños y niñas con dinero público

El ministro Wert ya ha anunciado que no está de acuerdo con la decisión tomada por el Tribunal Supremo

Tras la sentencia del Tribunal Supremo a propósito del concierto de las administraciones públicas con los colegios privados que segregan a alumnos y alumnas la derecha se ha rebelado. El ministro Wert ya ha anunciado que no está de acuerdo con la decisión tomada por el Tribunal Supremo. Su argumento, al igual que el de la derecha, consiste en afirmar que mientras chicos y chicas tengan igualdad de oportunidades separarlos en colegios distintos no representa un problema. Suele afirmarse también desde la derecha más conservadora (por ejemplo desde la patronal de centros privados y concertados CONCAPA) que los resultados de los alumnos de este tipo de centros son mejores que la media y que el distinto desarrollo de chicos y chicas hace pedagógicamente más acertada la segregación.


Frente a estos dos falaces argumentos la realidad se impone. Por un lado lo minoritario, clasista, elitista y diminuto de la educación “diferenciada” (como llaman estos centros a la educación segregadora de chicos y chicas) se relaciona obviamente con la obtención de mejores resultados en “delincuencia (dicen que menor), notas académicas, desarrollo profesional”, etc. Evidentemente. En los minoritarios y elitistas colegios del Opus Dei hay muy pocos inmigrantes, muy pocos alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, muy pocos alumnos hijos de desempleados, etc. No obstante y teniendo en cuenta esta circunstancia, lo cierto es que no hay ningún estudio científico que demuestre que la educación segregada es mejor en ningún aspecto. Al contrario, que un adolescente no tenga contacto con personas del sexo contrario hasta los 18 años tiene una utilidad pedagógica más que dudosa.

Por último y para terminar de destruir el argumento/mito de que hacen uso los defensores de la educación segregada hemos de hacer hincapié en otra realidad. Y es que la elección “pedagógica” no es más que una argucia para ocultar la verdadera razón por la que en estos colegios se quiere separar a chicos y chicas: un catolicismo mal entendido, radical y ultra que busca la prevención del pecado. La prueba de que esta y no otra es la razón por la que los colegios del Opus Dei y otras congregaciones religiosas de semejante talante separan a chicos y chicas es que no sólo separan a chicos y chicas sino también a profesores y profesoras. Es decir, los alumnos sólo tienen profesores y las alumnas sólo tienen profesoras. ¿Qué argumento se puede esgrimir para defender que las chicas no puedan tener a un profesor varón? ¿Y a la inversa? ¿Acaso el desarrollo de los profesores es también distinto del de las profesoras? No. El problema es el pecado. El catolicismo ultra.

Fraude de ley

La situación de los colegios segregadores es a todas luces insostenible. Sin embargo ¿Cesarán las ayudas públicas a los mismos a pesar de la sentencia del Supremo? Desde luego no con la connivencia de la derecha. El ministro Wert ya se ha propuesto cambiar la LOE para impedirlo. Ocurre, no obstante, que ya antes de la LOE segregar a chicos y chicas con dinero público era un atentado contra la Constitución. De hecho, incluso antes de la promulgación y puesta en vigor de la LOE muchos centros recurrían a distintas estratagemas para continuar impartiendo educación segregada y elitista con dinero público. Uno de los más comunes es hacerse con un centro que posteriormente es dividido en dos. De cara al exterior tiene una sola dirección mixta, pero lo cierto es que tras esta unidad un muro separa a chicas y profesoras de chicos y profesores. Se dan casos escandalosos como el del Colegio Las Tablas-Valverde en Madrid. Este centro recibió en 2007 de la Comunidad de Madrid un edificio de construcción pública y un concierto educativo que lo subvenciona. Acto seguido Fomento (la patronal educativa del Opus Dei titular de los centros) lo partió en dos de forma que Las Tablas es el centro masculino y Valverde el femenino. Dividieron en dos el edificio pero el arquitecto que lo diseñó no tuvo en cuenta en manos de quienes podía ir a parar el mismo. Tan sólo cuenta con un patio para la realización de las actividades propias de la materia de educación física. Los chicos utilizan un gran patio para esta asignatura y las chicas apenas un espacio ajardinado sin pistas. Al fin y al cabo ¿Por qué iban a necesitar las chicas una pista de baloncesto? Para aprender a ser mamás no se necesitan pistas de baloncesto.